Fin de la expedición al Paraguay.
Batalla de Tacuarí. Acuarela pintada por Guillermo Da Re en 1890.
5) Batalla de Tacuarí - 9 de marzo de 1811
Belgrano temió quedar aislado si los enemigos lo separaban del río Paraná, por ello decidió retroceder hacia ese río y esperar allí la ayuda que había pedido para retomar nuevamente la ofensiva.
A
mediados de febrero de 1811 las tropas de Belgrano alcanzaron y ocuparon una posición al sur del río Tacuarí (Hijo de Dios en guaraní) donde eligió defenderse. Su intención era mantener la posición del río Tacuarí como cabecera de playa, a la espera de los refuerzos solicitados y prometidos desde Buenos Aires.
Para asegurar el repliegue, Belgrano envió al capitán
Gregorio Perdriel con un destacamento de unos 100 hombres y dos piezas de artillería hacia Itapúa (Encarnación). La misión era cubrir el paso del Paraná y sostener la comunicación con las Misiones, evitando que el ejército quedara completamente aislado.
Las urgencias logísticas apremiaban, Belgrano pidió al gobernador de Corrientes recursos y refuerzos. Solicitó tropas para vigilar la costa, municiones para cañones de a 2 y de a 4, cartuchería de fusil, piedras de chispa y dinero para pagar a la tropa. Sin embargo, la respuesta fue insuficiente, la provincia estaba debilitada por las levas previas y carecía de recursos suficientes.
Asimismo, Belgrano pidió a la Junta de Buenos Aires refuerzos de tropa veterana, aclarando que de los efectivos actuales, sólo podía contar con los soldados de Buenos Aires por su instrucción y su patriotismo. El resto de las fuerzas abandonaban sus posiciones apenas el enemigo abría el fuego. El 14 de febrero de 1811, una avanzada de milicianos correntinos, enviados como refuerzo, abandonó sus posiciones al primer cañoneo paraguayo, dejando a los oficiales sin medios.
Resuelto hacer frente al enemigo en el paso del río Tacuarí, con unos 870 hombres y 6 piezas de artillería, estableció una línea defensiva en la ribera sur, esperando resistir el ataque de un ejército paraguayo muy superior en número.
En los primeros días de marzo llegó el comandante paraguayo
Manuel Atanasio Cabañas, de decisiva participación en Paraguarí, quien tomó el mando de las fuerzas, alrededor de 1.600 a 2.000 soldados, con 10 piezas de artillería.
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Su plan de ataque, fue realizar dos ataques secundarios, uno frontal y otro fluvial para distraer; y el ataque principal envolviendo el flanco de la posición de Belgrano.
El ataque comenzó en la madrugada del 9 de marzo de 1811. La resistencia inicial fue firme, pero la presión de la caballería paraguaya, el fuego de artillería, y el sorpresivo movimiento envolvente que cortaba la retirada de los porteños, terminaron por quebrar la defensa.
Fuente: Efemérides Belgranianas - 09 de marzo “Batalla de Tacuarí”
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Belgrano, consciente de la derrota y de la imposibilidad de sostener su posición, solicitó parlamentar.
Al recibir Cabañas la propuesta de capitulación, la situación en que se encontraban sus fuerzas no era óptima: habían realizado un esfuerzo extraordinario recorriendo de noche más de 10 km desde su base a través de montes y pajonales, combatiendo después por más de cuatro horas contra un enemigo descansado. Los caballos estaban agotados, el parque de municiones era escaso y se debía derivar hombres para vigilar a los prisioneros capturados. Por otro lado, lo único que pedía el enemigo era retirarse al otro lado del Paraná en 24 horas lo que en cierta medida satisfacía las directrices estratégicas dadas por el gobernador Velasco.
En su mensaje Belgrano decia que él
"había ido para auxiliar y no conquistar el Paraguay". Cabañas aceptó y ambos se reunieron en un clima de respeto, propio de la tradición militar de la época.
En este singular encuentro, Belgrano expuso la situación de sus tropas y pidió condiciones para retirarse sin ser aniquilado. Cabañas, reconociendo el valor de los porteños y buscando evitar un derramamiento de sangre innecesario, le permitió conservar sus armas y artillería, y retirarse ordenadamente hacia la provincia de Misiones.
El encuentro selló el fin de la expedición porteña al Paraguay, pero también dejó una imagen de caballerosidad: el vencedor no humilló al vencido, y el vencido aceptó con dignidad la retirada.
El encuentro entre Belgrano y Cabañas, tras la Batalla de Tacuarí, dejó una huella política más allá del plano militar. Belgrano, aunque derrotado, expuso con claridad la causa de la Revolución de Mayo y la necesidad de que los pueblos americanos asumieran su propio destino. Cabañas, vencedor en el campo, escuchó esas ideas en un contexto en el que el Paraguay ya mostraba tensiones con el poder colonial y con la Junta de Buenos Aires.
Por eso, muchos historiadores sostienen que el encuentro en Tacuarí fue un momento de transmisión de ideas revolucionarias, dejó en los líderes paraguayos la semilla de la independencia, que se concretaría apenas dos meses después, en mayo de 1811.
Inició Belgrano su repliegue a las 15 del 10 de marzo de 1811. Durante aproximadamente una legua, fue acompañado por el segundo jefe realista, coronel Gamarra. Las tropas patriotas alcanzaron Itapuá el 11 de marzo, desde donde Belgrano envió el parte del combate y de la finalización de la campaña a la Junta de Buenos Aires.
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6) Combate Naval de San Nicolás- 2 de marzo de 1811
Los recursos destinados al ejército expedicionario en Paraguay no llegaron.
Belgrano en Paraguay, desde fines del 1810 solicitaba refuerzos, armas, municiones y pertrechos para sostener la campaña. En respuesta la Junta de Buenos Aires decidió a armar una improvisada flotilla naval bajo el mando de
Juan Bautista Azopardo para hacerle llegar los recursos solicitados.
Fue la
primera escuadra nacional: la goleta Invencible, el bergantín 25 de Mayo y la balandra Americana, con unos 200 hombres y 33 cañones.
En su primer viaje remontando el rio Paraná para llevarle los suministros a Belgrano, fue avistada por buques realistas del Apostadero de Montevideo que estaban patrullando el río para mantener el dominio fluvial, cortando las comunicaciones entre Buenos Aires y el interior. De inmediato iniciaron la persecución y terminaron atacándola frente a San Nicolás.
La pequeña escuadra patriota nada pudo hacer contra la flota comandada por Jacinto de Romarate, que disponía de siete buques con superioridad de fuego y tripulaciones veteranas. El combate concluyó con la captura de los barcos y la pérdida de las municiones y recursos destinados al ejército expedicionario en Paraguay; siendo Azopardo enviado prisionero a España.
Combate naval de San Nicolás. Acuarela de Emilio Biggeri (Museo Naval de la Nación).
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Belgrano quedó sin estos recursos, lo que explica en gran parte su debilidad en la Batalla de Tacuarí.
Sin embargo, el combate naval de San Nicolás del 2 de marzo de 1811 se recuerda como el bautismo de fuego de la Armada Argentina, porque marcó el inicio de la tradición naval de las Provincias Unidas y evidenció la necesidad de construir un poder naval capaz de enfrentar al Apostadero de Montevideo.
Fuente: www.argentina.gob.ar/Aniversario de la primera accion naval.
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7) el tambor de Tacuarí.
Símbolo de la entrega juvenil a la causa revolucionaria.
Escultura que recuerda a Pedro Ríos en el Círculo Militar en Buenos Aires
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Pedro Ríos, conocido como el Tambor de Tacuarí, era un niño correntino de apenas doce años que se incorporó al ejército en noviembre de 1810, cuando Belgrano pasó por su pueblo: "Concepción del Yaguareté-Corá". Belgrano dudó, pero aceptó tras la insistencia de su padre.
Fue asignado al mayor Celestino Vidal, que sufría de ceguera parcial, y actuó como su lazarillo, ayudándolo en las marchas y en las tareas cotidianas del campamento.
Según la tradición, comenzó a familiarizarse con el instrumento durante la marcha hacia Paraguay, aprendiendo los toques militares, que eran simples pero esenciales: llamada, marcha, ataque y retirada.
El tambor militar en el Río de la Plata fue una herencia directa de la tradición española: se usaba como instrumento de mando en la infantería, transmitiendo órdenes codificadas mediante toques, y era indispensable para mantener la disciplina en las milicias coloniales y en los ejércitos revolucionarios.
En la Batalla de Paraguarí del 19 de enero de 1811 ya se lo menciona tocando el tambor en la línea de fuego.
En la Batalla de Tacuarí del 9 de marzo de 1811, Pedro acompañó a Vidal en primera línea, tocaba el tambor para mantener la cohesión de la tropa en medio del ataque paraguayo. Fue alcanzado por dos disparos en el pecho y murió en combate, convirtiéndose en símbolo de la entrega juvenil a la causa revolucionaria.
Su figura es parte de la iconografía patriótica argentina.
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8) el regreso a Buenos Aires.
El 11 de marzo de 1811, Belgrano llega a Itapuá (hoy Encarnación), con lo que quedaba de sus tropas y preparó el paso hacia la provincia de Misiones.
El cruce del Paraná se realizó principalmente en canoas y embarcaciones menores requisadas en la zona, complementadas con balsas improvisadas hechas de troncos y cueros de vacunos. La operación fue lenta y peligrosa, porque el río es ancho y con corrientes fuertes, pero la disciplina de los oficiales permitió que la mayoría de los hombres lograra pasar.
Con lo que quedaba de su ejército Belgrano se retiró hacia la provincia de Corrientes y luego continuó por el litoral hasta Santa Fe y Rosario. En su paso por Corrientes reorganizó guarniciones locales dejando algunos de sus hombres tratando de mantener la defensa fluvial.
Mientras tanto, Belgrano mantuvo correspondencia con los jefes paraguayos
Manuel Atanasio Cabañas y
Antonio Tomás Yegros, en donde insistió en la idea de que los pueblos debían emanciparse del dominio español y gobernarse por sí mismos. Su prédica buscaba evitar que Paraguay quedara subordinado a Montevideo o a la autoridad de Elío.
Pasó por la ciudad Santa Fe, luego por Rosario, y a finales de abril de 1811 llega a la Buenos Aires, donde la Junta lo recibe y le exige rendir cuentas de la campaña.
Pero
que había pasado en Buenos Aires, mientras Belgrano combatía en Paraguay?
El 18 de diciembre de 1810, se había constituido la "Junta Grande" cuando la "Primera Junta" incorporó a los diputados enviados por los cabildos del interior, compuesta por 16 miembros (los 7 de la Primera Junta + 9 diputados del interior).
En enero de 1811, tras la formación de la Junta Grande y su enfrentamiento con los saavedristas, Moreno fue enviado a Europa para gestionar apoyo en Londres. Partió de Buenos Aires el 24 de enero de 1811, acompañado por su hermano Manuel y Tomás Guido.
Moreno ya estaba enfermo antes de embarcarse, agotado por las tensiones políticas y el trabajo en la Junta. Según el testimonio de su hermano Manuel, el capitán le administró un emético (purga) que agravó su estado y falleció el 4 de marzo de 1811, a los 32 años, cerca de las costas de Brasil.
El cuerpo de Mariano Moreno fue arrojado al mar envuelto en una bandera británica porque murió a bordo de la fragata inglesa "Fame" y era costumbre marítima darle sepultura en el océano con los elementos disponibles en el navío. La bandera inglesa era el paño más solemne y digno que tenían para cubrirlo en ese momento.
El gesto fue práctico y ceremonial, pero con el tiempo adquirió un fuerte valor simbólico, asociado a las sospechas sobre su muerte y al contraste entre su ideario revolucionario y el paño extranjero que lo cubrió.
La muerte de Mariano Moreno en alta mar, en circunstancias debatidas (enfermedad o posible envenenamiento) marcó un giro político: debilitó a los morenistas (sector radical de la revolución, que defendía la independencia inmediata y reformas profundas) y permitió el predominio de los saavedristas (preferían gobernar en nombre de Fernando VII, evitar medidas radicales manteniendo alianzas con sectores conservadores) en la Junta Grande.
En 1811, la Junta vivia una fractura interna entre morenistas y saavedristas. Tras la derrota de Belgrano en Paraguay, los saavedristas aprovecharon el fracaso militar para culparlo y debilitar a los morenistas, lo que desembocó en la crisis del 6 de abril de 1811.
Esta crisis, fue un golpe cívico-militar en Buenos Aires que aseguró el control de los saavedristas sobre la Junta Grande, desplazando a los morenistas.
Joaquín Campana y otros líderes convocaron a los “orilleros” (habitantes de las afueras) y a la guarnición de la ciudad, a la Plaza Mayor, que amaneció colmada, y presentaron un petitorio al Cabildo y exigieron cambios en la composición del gobierno.
Exigieron:
- La salida de Rodríguez Peña, Larrea, Azcuénaga y Vieytes.
- El ingreso de Chiclana, Gutiérrez, Alagón y Campana.
- El destierro de morenistas como Posadas, French y Beruti.
- Que Saavedra continuara como comandante en jefe.
- Que Belgrano rindiera cuentas por las derrotas en Paraguay.
La crisis mostró la fragilidad institucional y abrió el camino hacia el Primer Triunvirato en septiembre de 1811.
8.a) Belgrano rinde cuentas a la Junta
El procedimiento, conocido como
juicio de residencia, revisaba las órdenes impartidas, la conducta de los oficiales y los resultados de la campaña. Se lo acusaba de haber comprometido recursos y hombres sin lograr el objetivo de someter al Paraguay, pero también se reconocía que había mantenido la disciplina y actuado con prudencia en circunstancias adversas.
Finalmente, el proceso concluyó con la
absolución de Belgrano en mayo de 1811, al considerarse que la derrota se debió a la superioridad de las fuerzas paraguayas y a la falta de apoyo logístico más que a negligencia personal. Poco después la Junta le asignó el mando del
Ejército del Norte, lo que demuestra que su figura seguía siendo indispensable para la conducción militar de la revolución.
8.b) Algunas consideraciones finales para conocer a Belgrano.
Durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, Belgrano se encontraba en Buenos Aires desempeñándose como secretario perpetuo del Consulado de Comercio, cargo que ocupaba desde 1794.
Cuando ocurrió la primera invasión inglesa (junio-agosto de 1806), Belgrano no participó en la defensa inicial de la ciudad. Al producirse la ocupación británica, abandonó Buenos Aires y se trasladó hacia la Banda Oriental. Más tarde, al conocerse la reconquista dirigida por Santiago de Liniers, regresó.
En la segunda invasión inglesa (1807) su actitud fue distinta. Se incorporó a las milicias urbanas creadas tras la reconquista y fue nombrado sargento mayor del Regimiento de Patricios, cuerpo comandado por Cornelio Saavedra. Durante la defensa de Buenos Aires participó en la organización militar y adquirió una experiencia que le sería útil años después, pese a que no era militar profesional.
Es interesante notar que antes de 1806 Belgrano era conocido principalmente como funcionario, economista y reformista ilustrado, no como soldado. Las invasiones inglesas fueron uno de los acontecimientos que lo introdujeron en la actividad militar y política que desembocaría en la Revolución de Mayo de 1810.
Durante la Semana de Mayo de 1810, Belgrano fue uno de los protagonistas centrales del sector revolucionario que impulsó la destitución del virrey y la creación de un nuevo gobierno.
- 21 y 22 de mayo: participó en las reuniones previas al Cabildo Abierto convocado para decidir qué hacer tras la caída de la Junta Central de Sevilla.
- 22 de mayo: intervino en el Cabildo Abierto y votó por la cesación del mando del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, sosteniendo que la autoridad había vuelto al pueblo al desaparecer el poder legítimo en España.
- 23 y 24 de mayo: apoyó las maniobras de los revolucionarios para impedir que Cisneros continuara gobernando bajo una nueva fórmula política.
- 25 de mayo: respaldó la presión popular y militar que obligó a la renuncia definitiva del virrey y culminó con la formación de la Primera Junta.
Como reconocimiento a su papel, el 25 de mayo fue designado vocal de la Primera Junta, como uno de sus 9 miembros.
La elección de Manuel Belgrano para comandar la expedición al Paraguay suele sorprender porque, no era un militar profesional y no era una figura particularmente conocida en Paraguay.
Sin embargo, la decisión de la Junta tuvo varias razones:
-Era uno de los hombres de mayor confianza de la Junta, y formaba parte del núcleo dirigente de la Revolución de Mayo. La expedición no era vista únicamente como una campaña militar, sino también como una misión política destinada a lograr que Paraguay reconociera al nuevo gobierno de Buenos Aires.
-Se creía que Paraguay apoyaría la revolución. Por eso la Junta no imaginaba una gran guerra. Creía que bastaría una fuerza relativamente pequeña acompañada de propaganda política para sumar la provincia a la revolución.
- Tenía cierta experiencia militar reciente. Aunque no era militar de carrera, Belgrano había servido durante las Invasiones Inglesas y había llegado a ser sargento mayor de Patricios.
- No era especialmente conocido en Paraguay
De hecho, uno de los errores de cálculo de la Junta fue creer que el rechazo paraguayo a Buenos Aires se debía únicamente a las autoridades realistas y no a una posición política mucho más amplia dentro de la provincia.
Y por qué aceptó? Por varias razones:
- Tenía una fuerte convicción revolucionaria y sentido del deber.
- Como vocal de la Junta, difícilmente podía rechazar una misión considerada vital.
- Compartía la idea de extender la revolución al resto del antiguo virreinato.
- Creía que la campaña sería más política que militar y que podría convencer a los paraguayos de unirse al nuevo gobierno.
Curiosamente, tras fracasar militarmente en Paraguay, Belgrano llegó a una conclusión distinta: comprendió que los paraguayos querían gobernarse por sí mismos y no necesariamente aceptar la dirección de Buenos Aires. Esa visión aparece luego en su correspondencia con Manuel Atanasio Cabañas y otros jefes paraguayos.
En síntesis, Belgrano fue elegido no porque fuera el mejor militar ni porque fuera conocido en Paraguay, sino porque era uno de los revolucionarios más confiables y prestigiosos de la Junta para encabezar una misión que se pensaba principalmente política y solo secundariamente militar.
Fuente: www.todo-argentina.net/biografias/belgrano